alobyte.net · TECH · 2026-06-12
¿Cómo es usar un iPod en 2026?
Lo mejor de un iPod classic en 2026 es todo lo que no puede hacer.
Me compré un iPod classic en la pandemia. En Marketplace de Facebook. Marketplace se ha vuelto un lugar para poder acceder a toda esa tecnología vieja que siempre deseé y que nunca pude tener. Lo compré porque recién había adoptado un perrito al que le gustaba pasear muy tarde en la noche y la mejor forma de lidiar con una pandemia + una ruptura amorosa + un perrito con necesidades nocturnas era con música. Pero siendo honestos, no quería llevar mi celular conmigo a las 2 de la mañana en las afueras de la colonia Escandón. Hacer eso sería un grito de "¡Asáltame, asáltame!". Por eso tener un iPod era una forma más segura de salir; si me robaban, la pérdida sería en la nostalgia y no tanto en el bolsillo.
Durante esas caminatas nocturnas comprendí que lo mejor de un iPod classic en el siglo XXI es todo lo que no puede hacer.
No recibe notificaciones. No te sugiere música que no te gusta. No sabe qué escuchaste ayer ni le importa. Y no te va a dar canciones hechas con IA. Tiene una rueda, una pantallita y tu música. Nada más.
Apple dejó de fabricarlo en septiembre de 2014, pero se siguen vendiendo por todas partes, muchos con cirugía encima. El disco duro original, ese que zumbaba al girar, se cambia por una memoria sólida que puede llegar a dos teras. La batería, por una nueva. Algunos hasta cambian su entrada jack por una USB-C. Queda un aparato de hace veinte años con órganos de hoy. Aunque el mío sigue intacto, no veo mal darle una "manita de gato" en el futuro.
Eso sí: meterle música es un pequeño ritual. Ya no existe iTunes, así que lo conectas a la computadora con un adaptador del viejo cable de 30 pines a USB-C y la app de Música lo reconoce, casi siempre al primer intento. Luego viene lo importante: decidir qué entra y cómo hacerlo posible. Sin un algoritmo que elija por ti, cada disco lo escoges tú.
Y entonces pasa algo raro para muchos: escuchas álbumes completos. Te acuerdas de qué canción sigue; giras la rueda con el pulgar y el clic te regresa a un camión, a una prepa, a una tarde de 2008. Y con ese viaje de vuelta, comienza el disfrute sin ataduras, sin suscripciones y sin wi-fi. Toda la música que te hace feliz en la palma de tu mano. El teléfono lo tiene todo. El iPod solo tiene lo tuyo.